Celos. El celo de Dios se trata del celo para con Su Gloria y la fidelidad de Su pueblo.

I. Reverentemente, recordemos que EL SEÑOR ES muy celoso para con SU DEIDAD.

Nuestro texto está unido al mandamiento: “No adorarás a otro Dios”. Cuando la ley fue lanzada desde el Sinaí, el segundo mandamiento recibió fuerza de los celos divinos: “No harás para ti ninguna imagen esculpida,

esculpir (Del lat. sculpere, rascar.) 1. v. tr. Trabajar a mano una materia para hacer con ella una escultura esculpía el mármol para hacer una virgen

ni ninguna semejanza de nada que esté en el cielo de arriba, o que esté en la tierra debajo, o Que está en el agua debajo de la tierra, no te inclinarás a ellos ni los servirás, porque yo, el Señor tu Dios, soy un Dios celoso.”

Éxodo 20:4-6 Reina-Valera 1960

4 No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.

5 No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen,

6 y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.

Puesto que Él es el único Dios, el Creador del cielo y de la tierra, no puede soportar que cualquier criatura de sus propias manos, o ficción de la imaginación de una criatura, sea empujada a su trono y llevada a usar su corona. En Ezequiel encontramos el falso dios descrito como “la imagen de los celos que provoca los celos”, y el castigo en Jerusalén para así volverse de Jehová corre así: “Mi ojo no perdonará, ni tendré piedad, sino que recompensaré Su camino sobre su cabeza.” Los dioses falsos soportan pacientemente la existencia de otros dioses falsos. Dagon puede estar con Bel, y Bel con Ashtaroth; Cómo la piedra, y la madera, y la plata, se moverán a la indignación; Pero porque Dios es el único Dios vivo y verdadero, Dagón debe caer delante de su arca; Bel debe ser roto, y Ashtaroth debe ser consumido con el fuego. Así ha dicho Jehová: Y destruiréis sus altares, quebrantaréis sus imágenes, y cortaréis sus arboledas. Los ídolos él abolirá completamente. Mi hermano, ¿te maravillas de esto? Sentí en mi propia alma meditando sobre este asunto una intensa simpatía hacia Dios.

¿Puedes ponerte en el lugar de Dios por un momento?